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sábado, 20 de febrero de 2010

La estructura binaria de mi pensamiento

Ayer, mientras hablaba con una amiga por teléfono, me dí cuenta de la estructura binaria de mi pensamiento. Y me alarmé bastante. Tanto que corté la conversación inventándome que tenía que entrar en ese momento a una charla cuaresmal en la que iban a explicar el uso de distintos instrumentos para infringirse castigos corporales, como cilicios o partidos de la Sexta.

El caso es que siempre que me cuentan algo o que me preguntan por cualquier asunto digo:

- yo creo que aquí hay dos cosas (algunas veces, pocas, digo tres, pero es porque estoy muy despierto, o muy lúcido).

¿Y por qué no seis? ¿O dieciséis? ¿O múltiplos de tres? ¿Cómo puedo ver dos cosas siempre en lo que me cuentan?

Encuentro dos explicaciones. La primera, el síndrome del tertuliano, esto es, que de tanto oir tertulias radiofónicas y de tanto participar en ellas, se me ha quedado un tic instalado en el grupo de neuronas del cerebro que se ocupan de estos asuntos. Y como me puede el afán por demostrar que sé diseccionar la realidad, que es lo que se pide a un tertuliano, me empeño en demostrar, cada vez que abro la boca, que soy capaz de dividir cada cosa en dos, por lo menos.

La segunda explicación es menos sofisticada, y tiene que ver con mi reducidísima capacidad de analisis. Lo achaco a que de pequeño fui asmático, y cuando me daba el ataque respiraba entrecortadamente. A veces, directamente, no respiraba, porque entre bronquio y bronquio no pasaba ni dios. Y todo esto hizo que a mi cerebro llegara mucho menos oxígeno del que necesita un adolescente en pleno crecimiento. Y me he quedado así de incapaz.

Es lo que hay.