Al Director de un instituto de Alicante le han castigado con suspensión de 20 días en sus funciones, por colgar del revés, en los pasillos del centro, el retrato del Conseller de Educación de la Generalitat. Aquello fue cuando lo de la Educación para la Ciudadanía en inglés, parida que se gestó a los postres de una costellada en el Gabinete de Ocurrencias del Gobierno Valenciano, cuando todos estaban de orujo hasta arriba.
A algún pringado le va a tocar hacer de director durante esos veinte días, y se va a cagar en la madre del Conseller.
Todo el mundo sabía que la bromita del cuadro era una tontería, más propia de alumnos suspendidos de Bachillerato con el retrato del Director, o de la madre del Director, que del propio Director. Pero a mí me parece que don José Luis Santiago protestó de una manera muy pacífica, sin proferir insultos ni descalificaciones, haciendo con el retrato del Conseller lo que el propio Conseller había hecho con la asignatura: colocarla en una posición absurda, y con la única intención de joder. Todo lo cual añade a la protesta una potente carga simbólica.
Elegante e inteligente, la forma de protestar. Pero a Font de Mora, el Conseller, que tiene el sentido del humor alterado, le ha molestado. Y ha mandado al cuerpo de inspectores cargado de retratos suyos por toda la Comunidad para sustituir los que encuentren boja abajo, con bigotes pintados, o gafas u orejas de ocelote.
Tambien ha pedido que se sancione a un alumno de tercero de la ESO que le hizo una caricatura, cuerpo de Shakespeare, cara de Conseller, muy graciosa. Y el chaval anda encantado. Por salir en la prensa y por irse a casa veinte días de vacaciones.