domingo, 27 de diciembre de 2009

ahora tiran de todo

Tirarle un zapato al presidente de los Estados Unidos, tirarle otro zapato al que le tiró un zapato al presidente de los Estados Unidos, tirarle un llavero a Berlusconi, empujar al Papa... qué mania de tirar cosas. Parece que se va abriendo paso entre nosotros el magnicidio cutre, el de baja intensidad, de barrio, contundente y barato a la vez, porque los agresores se ahorran el trajín del mercado negro para las armas o los explosivos, y también las molestias derivadas de los arcos de seguridad y los siempre incómodos cacheos.

Se ve que la gente ve la tele, y cómo en los estadios de fútbol algunos enajenados arrojan de todo. Menudillo, antes que nada: unas monedas, unos escupitajos, el papel del plata del bocadillo, unos aviones de papel, que si aterrizan de punta en lo blanco del ojo te hacen una avería, en fin, cosas de poca monta, aunque con un potencial dañino nada despreciable. Luego también los hay que arrojan navajas de Albacete y cabezas de gorrino, pero esos son los menos.

Y el tema, como veis, se exporta ahora a las ruedas de prensa y a los multitudinarios recibimientos y despedidas a los Jefes de Estado o de Gobierno. Esto hará que se disfracen de astronautas para comparecer en público.

Y perderán su natural atractivo. Esto es lo peor.

sábado, 26 de diciembre de 2009

San Esteban, la hora final

Llevaba retrasando la conversación semanas y semanas, pero al final se lo puso a huevo.

- qué caros, ¿no?, ¿me comprarás tú los condones, mamá?

- ¿...?

- claro, es que si te compras unos condones, ya no tienes dinero para salir el fin de semana...

- pues no, no te voy a comprar yo los condones, así que ya puedes ahorrar.

Aquella conversación de la que fue testigo propició el diálogo posterior. En ella, la madre desglosó todos los argumentos por los cuales hablaba de sexo y de preservativos tranquilamente con la hija. Dijo que le importaba un pimiento que los llevara en la cartera. Que incluso le parecía bien que lo hiciera. Y cuando le cuestionó por la edad de la criatura sacó a colación no se qué estadísticas del CIS que explicaban la cada vez más precoz iniciación de las adolescentes en el sexo.

Todos sus prejuicios fueron desmontados uno a uno, con la naturalidad de quien habla de plantas o de osos hormigueros. Acabó confesando que su postura era timorata y preconciliar. Y lo dejó estar. Renunció a hablar con su hija de otra cosa que no fueran las asignaturas del Instituto y de cómo hacer un buen sofrito para la paella. También dijo a su mujer que el siguiente ridículo delante de la tutora lo haría Rita la Cantaora, y que en adelante se dedicaría a intentar entender cómo es posible que Abraham conociera a Miguel Hernández, entre las flores te fuiste, entre las flores me quedo.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Navidad


Hablando de Dios, yo me lo imagino como Guardiola.

Que se sienta con los futbolistas en el vestuario antes del partido y les pone la canción de Cold Play para que se animen con eso de que vivir es bonito. Luego les recuerda las cuatro máximas del juego: entregarse hasta el minuto noventa, jugar para el compañero, respetar al contrario y al árbitro y hacer felices a los que les ven desde las gradas. Los jugadores le escuchan en silencio. También les pide que respeten las reglas, que no son demasiadas (los futbolistas, como los humanos en general, son seres bastante cortitos de mente y no pueden retener mucho), cuando es libre directo, y lo de la cesión al portero y todo eso.

Y cuando suena el timbre en el vestuario, ese que anuncia que hay que saltar al pasto, se dirige a cada uno y le pide que, sobre todo, sea feliz ahí afuera, que no tiene otra obligación.

Hablando de Dios, hoy, día de Navidad, he pensado en Guardiola.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Nochebuena


Decía el otro día a unos alumnos de Bachillerato que miran demasiado arriba cuando alguien les habla de Dios. No sé qué les habrán contado de él.

- encontraréis a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

Este sí que tenía razón. Para encontrar a Dios había que buscar en los sitios más cutres, empezando por donde comen las vacas. Para que os salga un pesebre en google tenéis que escribir "comedero de ganado", porque si escribís "pesebre" aparecen bonitas escenas en las que el niño Jesús aparece cómodamente recostado en un mullido colchón hecho con pajas, refocilándose al calor ambiental que emitían dos seres del reino animal a los que dos seres extraños del reino humano les habían puesto un tercero más pequeño en el plato de comer.

Para aquel niño, entonces, no había sitio en las posadas. Y como la escena se nos hace insoportable, nos pusimos a pintar pesebres tan bucólicos que dan ganas de quitar el niño y tumbarse uno. Y mulas y bueyes que en nada desmerecen al calor del gas natural, en lugar de apestosos animales que se tiran pedos y babean.

Aquella noche no hubo sitio humano donde poner a Dios. Así que fue a ponerse donde las vacas.

Seguro que sigue ahí. Así que podemos terminar como termina la historia: ¿que hacéis ahí como bobos mirando al cielo?. Os invito a mirar el pesebre. No el del Belén, no, sino este que he encontrado donde puse "comedero de animales".

Guztioi, gabon zoriontsuak.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Pobre José



Puestos a hacer pensar a la gente, no está mal la idea. Pero la imagen de José y María en la cama con esas caritas, y el lema "poor Joseph, God was a hard act to follow" (que podría traducirse como "pobre José, debe ser difícil ir detrás de Dios") han provocado el efecto contrario. En lugar de pensar, la gente se ha escandalizado o se ha puesto a rajar, directamente. Y eso que son neozelandeses, poco dados, como todo el mundo sabe, a echar la lengua a pastar.

El caso es que en la parroquia Saint Matthew-in-the-city, en Auckland, aprovechando que estamos en Navidad, se han propuesto ridiculizar la noción literal de un "Dios masculino en el cielo que, de alguna manera u otra, logró impregnar a María". Que es como decir que aprovechando que estamos en Cuaresma vamos a hacer unas croquetas.

Cuando se pongan a ridiculizar la noción literal de un Dios todopoderoso a lo mejor lo pintan delante de un exin castillos sin acertar a poner la torre en su sitio. Y si se entregan a la tarea de ridiculizar esa imagen de Dios blandito como un oso amoroso que tanto les gusta a algunos, pintarán el retrato del sacrificio de Isaac, solo que en lugar de hacer caer sobre él el cuchillo de degollar ovejas, su padre Abraham le recita poemas de Míguel Hernández, entre las flores te fuiste, entre las flores me quedo.

Como se nota que en las antípodas no hay ningún Martínez Camino que ponga las cosas en su sitio.


martes, 22 de diciembre de 2009

Guarros

El salón de Actos del Colegio de Abogados de Madrid estaba hasta la bandera cuando Francisco Javier Álvarez, catedrático de Derecho Penal de la Universidad Carlos III, dijo que la Constitución garantiza el derecho a ser un cerdo, en lo personal, pero que lo que no permite es ser un guarro en lo social, un guarro económico, o un guarro político.

A mi este pedazo de frase me parece, por lo menos, contundente. Y seguro que fue acogida con júbilo por quien va a estos actos por obligación:

- coño, lo de hoy va a estar entretenido, diría uno de ellos.

Y efectivamente así fue, fundamentalmente por lo ilustrativo de los ejemplos con que adornaba su exposición: "¿a quien le importa, se preguntaba, que el director de un medio de comunicación se excite ataviado con un corpiño mientras le orina una señora?".

Pues por mucho que el ejemplo provoque bastante asquito, yo creo que tiene razón. Tiene el alma del ser humano latino, que es el que yo conozco, un algo que se excita, cuando se habla de la vida privada de los demás. De los vecinos, de los compañeros de trabajo, de los famosos, de los que no son famosos pero suspiran por ser famosos... De todo se quiere saber, y una vez que se sabe, o que se cree que se sabe, pues se echa un juicio, o se despelleja un poco. Al vecino, a su amante, al jefe, que ese sí que da juego, con lo mal que lo hace todo, o a la madre que los echó a todos juntos. Con cuatro cosas que cuentan otras tantas personas, un par de fotos y tres minutos de tele se hace uno una verdad. Y en algunos contextos, como las degustaciones que hay frente a los colegios o las máquinas de café de las empresas, con ella vas al fin del mundo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Papá Nöel


He oído en una tertulia de esas de la radio que algunas firmas comerciales están dejando de usar a Papá Nöel como reclamo publicitario, porque su imagen no tiene nada de recomendable para los niños: está gordo, es un vago, porque va por ahí tirando de un trineo en el que todo el trabajo lo hacen los renos, a los que fustiga diciendo, ho, ho, hoo!, sin que salgan de ningún lado 180.000 firmas para pedir que lo condenen por maltratar a los animales, y además fuma. En pipa, pero fuma.

Hasta hace poco, para presentar una imagen de abuelo entrañable, o sea, navideño, ya fuera para anunciar los huevos Kinder o un Plan de Pensiones, buscaban como modelo a un señor con alopecia generosa, muchas canas, las arrugas en su sitio, gafas reposando en la punta de la nariz, una sonrisa bondadosa y sentado en un sillón orejero. Y no pasaba nada si estaba rellenito o si fumaba en pipa. Es más, fumar en pipa añadía ternura a la imagen. Y por mucho que la foto se completara con el anciano leyendo la prensa, bebiendo una taza de achicoria o descansando en brazos de Morfeo, a nadie se le ocurría acusarle de indolente.

Y ahora quieren cargarse a Papá Nöel, y por extensión, imagino, al Olentzero de los vascos y de las vascas, el cual, por cierto, también fuma en pipa, alegando exceso de peso, defecto de trabajo y bronquios ennegrecidos.

Seguro que detrás hay una estrategia de estos jeques árabes que organizan mundialitos para sacarse fotos con Messi y con Xavi, con el único fin de promocionar la imagen de los Reyes Magos. Que eran de Oriente. Y delgados. Y trabajadores. Y que no fumaban. Y que si fumaban era del narguile, y por hacer equipo.